Así era Berta Cáceres (hondureña), quien como mujer entrego
su vida a las mafias políticas centroamericanas por defender el “Medio Ambiente”
como líder campesina
Intibucá, Honduras, Centro America, Abril 27, 2016.
(Noticia en Movimiento). En silencio, con sigilo, lista escondida entre una de
sus dos pequeñas maletas, salió para Bruselas, Bélgica, Europa, un sacerdote hondureño
quien por cosas de la vida y voluntad de Dios, es conocedor de los autores
intelectuales y materiales del asesinato de la líder indígena hondureña Berta
Isabel Cáceres-Flores, quien tiene la responsabilidad moral de dar a conocer a
la opinión pública, a la justicia hondureña y a una ONG europea que defiende
los derechos humanos como al Comité Internacional contra Crímenes de -Lesa Humanidad-,
los nombres, las respectivas direcciones y ocupaciones, para que la ley
localice a los malvados autores intelectuales y perversos autores materiales de
la mujer indígena que entrego su talento y habilidad a manos criminales y
asesinas al defender con su joven vida el medio ambiente del planeta tierra
desde un lugar centroamericano con influencia en la America Criolla.
El pasado jueves marzo 3, 2016, la conocida Berta Cáceres,
laureada internacionalmente por varias corporaciones, fue ultimada a bala a sus
43 años de vida, sus sicarios no se percataron que una cámara oculta portada
por un sacerdote hondureño grababa la macabra escena del crimen, luego confesaría a otro religioso los hechos y a los culpables al tener evidencias precisas y poder llevar hasta las últimas
consecuencias la verdad que hará libre a justos y/a la carcel a quienes participaron de este horrendo
crimen, siendo víctima de directivos hidroeléctricos como de quienes manejan la
minería en forma salvaje. Ella denunciaba con anterior las desviadas acciones
de los empresarios centroamericanos, de cómo las malévolas acciones de los empresarios han
lograron destruir la paz de toda una nación al convertir la fauna y flora de
Honduras, en un muladar insalubre que lesiona la vida, destruye el ecosistema
desajustando cada día el planeta que ofrece el aire y oxígeno para cada vida.
Berta Isabel Cáceres-Flores, fundo en 1993 el Consejo Cívico
de Organizaciones Populares Indígenas (COPINH), junto a su esposo Salvador Zúñiga, con su talento y talante logro construir la defensa a la naturaleza creada
por Dios en su país natal, esta hazaña la hizo merecedora de un premio
ambientalista, la misma la llevo a manos de sus asesinos hasta dar su vida
por la tierra madre. La dama había nacido en Honduras, el 4 de marzo de 1972.
Antes de ser asesinada por sicarios contratados por las mafias del negocio ilícito, era madre de 4
hijos. Los pistoleros de baja calaña ingresaron por la parte posterior de la
casa en la ciudad de La Esperanza (200 kilómetros al noreste de la capital de
Honduras), lograron llegar a la habitación donde ella dormía, a quema ropa
le propinaron varios tiros. Mientras el suceso y desde una habitación adyacente, una cámara
oculta tomó el registro del cruel suceso, luego confronto a los asesinos, estos confesaron al levita quien los había contratado para el horroroso acontecimiento
que quiso callar las voces aliadas de la madre naturaleza. Los delincuentes
armados habían llegado horas antes desde la ciudad de Tegucigalpa donde se planeó el terrorífico crimen capitalista con la
complicidad de habitantes muy cercanos a la vivienda del crimen.
Berta Isabel Cáceres-Flores, dijo: “En nuestras cosmovisiones
somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos
custodios ancestrales”. Esta forma de concebir la existencia la pronunció en la
ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos, el 20 de abril, 2015, al
recibir el premio ambiental “Goldman”. Esta brillante mujer, líder latinoamericana
centroamericana, junto a su esposo, pertenece a una etnia indígena criolla propietaria de
un extenso territorio ancestral de siempre conocida como “Lencas”, conformada
por 400 mil miembros, el sistema político gubernamental los tiene en la
pobreza absoluta, viviendo en condiciones de pobreza, hambruna y miseria entre
los departamentos de Intibucá, Lempira y Santa Bárbara (Oeste). Esos extensos
territorios son codiciados por compañías hidroeléctricas y mineras, con la
complicidad de políticos, funcionarios del mismo gobierno que no solo han
robado la tierra sino que se han aprovechado de los indefensos y verdaderos propietarios
de Honduras y de la tierra. La organización COPINH, liderada por ella (y su
esposo), se insertó en el ‘movimiento
social hondureño a favor de las reivindicaciones sociales, en defensa de la
tierra. La lucha es por buscar paz paea los justos y para quienes "se robaron los
privilegios” que los devuelvan a las mayorías antes del final de la tierra que según
la profecía será destruida en 2060 con la desaparición de la raza humana. Las
especies que habitaron la tierra por muchos milenios serán convertidas en
polvo y ceniza para luego reaparecer millones años después en otro universo
creado.
El sacerdote se confesó al pasar por la ciudad de Nueva
York (New York), con un misionero de fe a quien había contactado días atrás para
recibir apoyo espiritual y moral antes de dar a conocer la noticia al mundo para denunciar a los responsables del crimen. El religioso confesor le autorizo al sacerdote hondureño decir
la verdad al mundo, a las autoridades internacionales para que la sociedad
haga justicia antes del gran final. La tierra desaparecerá como vida, su
cascaron inerte será no un planeta azul sino gris de muerte después del 2060. Esos
que asesinan por robar tierras y recursos sabrán que el aire, agua, tierra y
fuego, son aliados de la justicia porque también fueron creados por el mismo
Dios para construir vida y bienestar, para destruir a quienes violan la ley
creada y para desintegrar a esos que imponen con violencia, injusticia, barbarie y muerte a los varones y mujeres de paz.
La justicia divina e internacional tendrá que investigar también
a quienes propinaron el golpe de estado contra un presidente legítimamente
elegido por voto popular en Honduras. Al parecer toda ciudadana o ciudadano hondureño
que haya estado a favor de Manuel Zelaya y de su continuidad como presidente de
la nación conflictiva están en la mira de los asesinos, dementes y psicópatas.
Son millones de hondureños quienes están en contra del robo de privilegios y de
los mismos recursos de la tierra que han pasado a manos de unos pocos estafadores
que viven como príncipes parásitos y mantienen al 95% de la población viviendo
como mendigos y limosneros en tierra productiva que solo logran sobrevivir de
milagro con los mendrugos de pan que dejan caer los buitres sobre los verdes pastizales
y amarillentas extensiones de tierra que deja la codicia y ambición de los brutáceos.
Berta Isabel Cáceres-Flores, era una mujer de baja
estatura como oro en nicho, cara redonda como lunas de mayo, ojos vivaces como
estrellas resplandecientes, abundante cabellera
negra azabache como naipes de dioses, atlética con naturaleza de
pedestal marmolado y con la templanza de los reyes del olimpo olvidado por las
nuevas culturas. Ella defendía como guerrera
de la tierra, la naturalidad de la corriente del Rio Gualcarque (Santa Bárbara),
contra una multinacional que arremetió contra esta gran fuente de agua que no
llegara al 2060 porque hombres desalmados lo han convertido en nido de ratas y
cuervos que con sus críos y crías han invadido sus aguas, llenado cada orilla
de azufre, muerte y pestilencia. El actual gobierno de Honduras con sus cómplices
ha perseguido a quienes se oponen a sus arbitrariedades y estafas. La Policía
de Honduras para detenerla y poder enredarla con un delito grave, coloco en una
de sus valijas mientras ella viajaba a sus quehaceres un arma de fuego. Ella se
defendió ante la fiscalía y frente a los tribunales narrando el hecho que los
agentes del orden (desorden), y representantes de la autoridad deberían estar
entre rejas pues ellos mismos habían violado la ley al colocar el arma
abusivamente y en forma descarada y cínica para culparla ante la incipiente
justicia que carece de verdaderos jueces y que pocos abogados del país se
atreven a defender por temor también a perder su vida en manos de sicarios
armados enviados por la misma mafia para fulminar a quienes defienden la
verdadera justicia y rectitud.
Berta Isabel Cáceres-Flores, es otra de la victimas del
actual régimen de la injusticia. El final será muy amargo para los últimos humanos
que vivan antes del 2060. Los rectos sociólogos y biólogos han recomendado no
engendrar ni concebir más hijos humanos a partir de la fecha para evitar que
ellos sigan cayendo en manos de la delincuencia organizada que en algunas parte
del planeta tierra son los mismos que se apoderaron de los privilegios y que
tienen atemorizado al pueblo raso con hombres armados cuya ley acomodada ha
autorizado para asesinar y masacrar la vida que fue creada para vivir en éxtasis
de felicidad y bienestar. El mal ingresó a la misma conciencia (es demasiado
tarde), ya no hay remedio para la enfermedad que se apodero del alma de los
mortales terrícolas humanos. Paz en la tumba de esta gran dama, allá en la
nueva ciudad y tierra se encontraran los rectos y probos que saldrán volando de
esta contradictoria tierra contra sus artefactos de muerte que pasaran a formar
parte del estiércol del cosmos cuando llegue el momento.


