domingo, agosto 19, 2012

Buscan aplicar inquisición contra Homosexuales para robar sus propiedades

Ciudad del Vaticano, Roma, Italia. Agosto 19, 2012. (Anglinews). Muchos de los representantes del vaticano, son tan depravados en sus acciones, que para aquellos homosexuales que no prestan servicio sexual a los miembros de la organización religiosa católica romana, se les aplicaría una nueva inquisición. Una vez convencieran a los medios de comunicación y a la opinión pública internacional, se buscarían masacrar y desaparecer a homosexuales y lesbianas.


Con jueces corruptos y otros pasados por el lavado cerebral de Roma y con autoridades débiles civiles, confiscarían los bienes y las propiedades a la comunidad gay una vez los hubieran desaparecido. hasta matarlos y acribillarlos. Los jerarcas romanos son perversos aun contra aquellos no profesaban ninguna religión ni creencia y que luchan por libertad y justicia, son asesinados por el pensamiento y actuar de la ruina y miserable Roma. Se inventan para los demás pecados como el adulterio, la sodomía, la violación, el asesinato y el abuso extremo del alcohol, pero no ven las violaciones y vejámenes que su nefasta organización ha cometido por muchos papas, obispos y clérigos, a través de la historia.

 Curiosamente, ninguno de los papas del último siglo y medio, desde León XII hasta el actual, Benedicto XVI, ninguno, jamás ha manifestado el más mínimo reproche a estas terribles historias que están grabadas desde el pasado, en los libros con letras escritas con escarnio y vergüenza. Ningún Papa ha pedido perdón por el pasado ni ha renegado de esas prácticas. Estos eran los autoproclamados «Santos Padres», los «Vicarios de Cristo» u «obispo de obispos», será alarmante para algunos, pero para los estudiosos de la historia del papado, es una realidad que estos individuos de santos no tenían ni un pelo. Por eso en el Apocalipsis 17 y 18, se nos habla sobre la sentencia de esta Institución tan sangrienta y terrible, conocida por Dios como:


GRAN RAMERA Y MADRE DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Representada por una mujer ebria de la sangre de los mártires de Jesús, que han muerto a lo largo de la historia, como en el caso de la inquisición. Más de 68 millones de personas, en su mayoría inocentes y creyentes en Jesucristo, fueron asesinados. Si Roma hubiera logrado a[picar esta nueva inquisición, el mundo se enfrentaría contra todas las organizaciones religiosas a través de guerras civiles, hasta que desapareciera el imperio de la religión. Aquí en este programa explican sobre las torturas que esta institución hace a sus víctimas y que llaman pecadores cuando ven que tiene bienes y propiedades que despierta la codicia de estos vagos religiosos que no producen sino vomito de muerte. Durante más de tres siglos de incesante matanza,

La inquisición de la corrupta Iglesia católica tuvo poder absoluto para torturar y ejecutar a todos aquellos que ellos acusaban de blasfemia, herejía y rendir culto al Diablo. Miles de personas murieron a sus manos. Culturas enteras fueron barridas bajo "el signo de la cruz". Tristemente célebre por su negro pasado, esa sociedad aún sigue lacerando la historia con sus crueldades. Dios nunca hace parte de Roma. Jesús de Nazaret no está dentro de Roma. Dentro del Vaticano y en cada templo de esa abominación, vive el Gran Satán. El romano dictador Constantino I El Grande, fue el fundador del Catolicismo depravado e injusto romano. Este pasó a la historia como sanguinario, demente y asesino junto con los primeros obispos católicos romanos que hicieron parte de la mafia naciente del año 313, (ellos mismos asesinaron a Jesucristo con judíos y hebreos ladrones. Cristo jamás los aceptó en sus filas y ahora menos). Constantino y sus militares, masacraron con la complicidad de los jerarcas de la falsa Iglesia pervertida, la vida de millones de paganos y paganas (todas y todos hijos de Dios y ciudadanos romanos).

La cruz que vio el malvado gobernante, fue una visión entregada por Satanás y armada por ángeles caídos con luz del infierno sobre el ruin firmamento de Roma. Esa cruz fue la misma cruz que usaron los egipcios y babilonios del pasado. La Madre de Constantino (de nombre Helena), fue una mujer sin escrúpulos. Por culpa de ella, la cúpula católica romana miserable, y los gobernantes con Constantino a la cabeza, cometieron genocidios, robos, atracos y estafas. La mayoría de los templos romanos de hoy, pertenecen a los antiguos paganos porque sobre esas propiedades usurpadas, construyeron y montaron sus ídolos y cada mentira de la farsa.


 El Constantino era muy degenerado y nunca creyó en la fe de la Iglesia Católica Romana porque él sabía que junto a ellos había violado el Mandamiento de “No Matar”. (Éxodo 20). Cuando el asesino estaba en la vejez y portador de la enfermedad -demencia senil-, unos monjes depravados lo llevaron al rio y lo bautizaron en estado demente. Inmediatamente lanzaron la idea que el anciano decrepito se había arrepentido de sus pecados y que había abrazado la fe satánica romana, disfrazada de cristianismo del Cristo de Nazaret. Luego los romanos de Roma y los del medio oriente, lo llamaron santo al igual que la monstruosa mujer Helena (madre del difunto). Hoy la sangre de todos los paganos clama desde el cielo de Dios, justicia. Las propiedades robadas a ellos, serán destruidas y “no quedara piedra sobre piedra”…


Ciudad del Vaticano, Roma, Italia. Agosto 19, 2012. (Anglinews). Muchos de los representantes del vaticano, son tan depravados en sus acciones, que para aquellos homosexuales que no prestan servicio sexual a los miembros de la organización religiosa católica romana, se les aplicaría una nueva inquisición. Una vez convencieran a los medios de comunicación y a la opinión pública internacional, se buscarían masacrar y desaparecer a homosexuales y lesbianas. Con jueces corruptos y otros pasados por el lavado cerebral de Roma y con autoridades débiles civiles, confiscarían los bienes y las propiedades a la comunidad gay una vez los hubieran desaparecido. hasta matarlos y acribillarlos. Los jerarcas romanos son perversos aun contra aquellos no profesaban ninguna religión ni creencia y que luchan por libertad y justicia, son asesinados por el pensamiento y actuar de la ruina y miserable Roma.


Se inventan para los demás pecados como el adulterio, la sodomía, la violación, el asesinato y el abuso extremo del alcohol, pero no ven las violaciones y vejámenes que su nefasta organización ha cometido por muchos papas, obispos y clérigos, a través de la historia. Curiosamente, ninguno de los papas del último siglo y medio, desde León XII hasta el actual, Benedicto XVI, ninguno, jamás ha manifestado el más mínimo reproche a estas terribles historias que están grabadas desde el pasado, en los libros con letras escritas con escarnio y vergüenza. Ningún Papa ha pedido perdón por el pasado ni ha renegado de esas prácticas. Estos eran los autoproclamados «Santos Padres», los «Vicarios de Cristo» u «obispo de obispos», será alarmante para algunos, pero para los estudiosos de la historia del papado, es una realidad que estos individuos de santos no tenían ni un pelo. Por eso en el Apocalipsis 17 y 18, se nos habla sobre la sentencia de esta Institución tan sangrienta y terrible, conocida por Dios como:


GRAN RAMERA Y MADRE DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Representada por una mujer ebria de la sangre de los mártires de Jesús, que han muerto a lo largo de la historia, como en el caso de la inquisición. Más de 68 millones de personas, en su mayoría inocentes y creyentes en Jesucristo, fueron asesinados. Si Roma hubiera logrado a[picar esta nueva inquisición, el mundo se enfrentaría contra todas las organizaciones religiosas a través de guerras civiles, hasta que desapareciera el imperio de la religión. Aquí en este programa explican sobre las torturas que esta institución hace a sus víctimas y que llaman pecadores cuando ven que tiene bienes y propiedades que despierta la codicia de estos vagos religiosos que no producen sino vomito de muerte. Durante más de tres siglos de incesante matanza, la inquisición de la corrupta Iglesia católica tuvo poder absoluto para torturar y ejecutar a todos aquellos que ellos acusaban de blasfemia, herejía y rendir culto al Diablo. Miles de personas murieron a sus manos. Culturas enteras fueron barridas bajo "el signo de la cruz". Tristemente célebre por su negro pasado, esa sociedad aún sigue lacerando la historia con sus crueldades.


Dios nunca hace parte de Roma. Jesús de Nazaret no está dentro de Roma. Dentro del Vaticano y en cada templo de esa abominación, vive el Gran Satán. El romano dictador Constantino I El Grande, fue el fundador del Catolicismo depravado e injusto romano. Este pasó a la historia como sanguinario, demente y asesino junto con los primeros obispos católicos romanos que hicieron parte de la mafia naciente del año 313, (ellos mismos asesinaron a Jesucristo con judíos y hebreos ladrones. Cristo jamás los aceptó en sus filas y ahora menos). Constantino y sus militares, masacraron con la complicidad de los jerarcas de la falsa Iglesia pervertida, la vida de millones de paganos y paganas (todas y todos hijos de Dios y ciudadanos romanos).


La cruz que vio el malvado gobernante, fue una visión entregada por Satanás y armada por ángeles caídos con luz del infierno sobre el ruin firmamento de Roma. Esa cruz fue la misma cruz que usaron los egipcios y babilonios del pasado. La Madre de Constantino (de nombre Helena), fue una mujer sin escrúpulos. Por culpa de ella, la cúpula católica romana miserable, y los gobernantes con Constantino a la cabeza, cometieron genocidios, robos, atracos y estafas. La mayoría de los templos romanos de hoy, pertenecen a los antiguos paganos porque sobre esas propiedades usurpadas, construyeron y montaron sus ídolos y cada mentira de la farsa. El Constantino era muy degenerado y nunca creyó en la fe de la Iglesia Católica Romana porque él sabía que junto a ellos había violado el Mandamiento de “No Matar”. (Éxodo 20).


Cuando el asesino estaba en la vejez y portador de la enfermedad -demencia senil-, unos monjes depravados lo llevaron al rio y lo bautizaron en estado demente. Inmediatamente lanzaron la idea que el anciano decrepito se había arrepentido de sus pecados y que había abrazado la fe satánica romana, disfrazada de cristianismo del Cristo de Nazaret. Luego los romanos de Roma y los del medio oriente, lo llamaron santo al igual que la monstruosa mujer Helena (madre del difunto). Hoy la sangre de todos los paganos clama desde el cielo de Dios, justicia. Las propiedades robadas a ellos, serán destruidas y “no quedara piedra sobre piedra”…

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