lunes, abril 15, 2013

La joven canadiense Rehtaeh Parsons abusada por perversos compañeros de la propia Escuela

La tragedia de Rehtaeh Parsons, la joven que se suicidó tras años de acoso y abuso sexual por jovenes de la misma Escuela (Colegio), en una Provincia al Norte de Canada. Lamentable. Las autoridades de la escuela no hcieron nada y la Policia no ha detenido a los culpables. 

A la chica pelirroja le temblaba la voz al dirigirse a la multitud que tenía delante. "Hemos perdido a una chica preciosa", anunció. "Debería darnos vergüenza". Hablaba de su amiga de la infancia, una joven de 17 años llamada Rehtaeh Parsons que se había suicidado días antes.

Pero sobre todo hablaba por los centenares de personas que habían acudido al funeral este fin de semana, una representación de las miles de personas que conocen la historia de esa chica que se quitó la vida porque no consiguió que nadie la ayudara después de que, en 2011, la violaran en una fiesta cuatro chicos de su escuela que luego publicaron las fotos por redes sociales.

Tras años de ser marginada y acosada en clase y en la calle, tras años de ver que la policía decía no encontrar pruebas suficientes de que el sexo no había tenido su consentimiento, decidió ahorcarse el cuatro de abril. Es una historia que, efectivamente, avergüenza no solo a la población de Cole Harbor (Nueva Escocia, Canadá) sino a todo el país.

"Estaba en la cocina, meciéndose en posición fetal", recuerda su madre, Leah Parsons, de aquella noche de noviembre de 2011 cuando su hija cedió a la presión y le confesó que había sido violada el fin de semana anterior.

Había surgido la foto que terminaría indirectamente con su vida. Esa en la que uno de los adolescentes la violaba y sostenía el pulgar en alto para la cámara mientras ella vomitaba por una ventana. Había vibrado de móvil a móvil. Todo el mundo la había visto en esa humillante situación. "Entonces fue cuando se derrumbó", prosigue Leah. "Cuando su tormento se hizo público".

Leah es ahora una persona tristemente famosa. Ha recibido cientos de miles de mensajes de pésame a través de Internet. Su casa recibe docenas de visitas de personas que se ofrecen a cuidar los perros que ella rescata de las calles junto con su compañero sentimental, Jason Barnes. Les llegan flores y bombones a nombre de sus otras hijas, Temyson y Teaghan. "Siento que estoy muerto por dentro", escribía la semana pasada Glen Canning, el padre de Rehtaeh, en su blog. Es la única vez que se ha pronunciado desde el suceso.

"Mi hija no fue abusada hasta la muerte, fue decepcionada hasta la muerte. Decepcionada por la gente en la que creía que podía confiar, por su colegio y por la policía. Era mi hija pero también era la vuestra. Por el amor de Dios, haced algo".

Rehtaeh se encerró en el baño de su casa el cuatro de abril. Había anunciado que iba a suicidarse después de discutir con una amiga por teléfono. No era la primera vez que lo hacía. No sería nada serio, pensó Leah.

Llamó a Jenna, una de las tres únicas amigas que no habían traicionado a Rehtaeh; la chica estuvo hablando con su amiga a través de la puerta del baño para convencerla de que saliera. Pero Rehtaeh había dejado de hablar. Leah entró forzosamente. Y notó el peso del cuerpo de su hija en la puerta. Se había ahorcado con un cinturón.

El suicidio -el deseo de herirse a sí misma- había estado en boca de Rehtaeh de manera constante desde aquella fiesta en noviembre de 2011. La cambió para siempre, añade Leah. Ni con el cambio a dos institutos diferentes, ni con una mudanza a Halifax, ni con seis semanas de estancia en un hospital para menores, ni un periodo relativamente positivo en el que Rehtaeh encontró novio y amigos, consiguió librarse de la depresión.

De que las chicas de todos los institutos de la zona le escribieran para decirle que era una zorra, o directamente le dieran palizas. Cientos de chicos que ella ni conocía le escribían por redes sociales para tener sexo.

Nada de lo que Rehtaeh pudiera decir borraba la versión de la historia de que todo había sido consentido y que ella era, en realidad, ligera de cascos. "Hay dos bandos", explica su novio, Mike Wells, de 20 años. "Algunos dicen que no fue violada. Otros que sí. Ella me dijo que sí lo fue. Y a mí no me mentiría, así que esa es la verdad".

Ésa es la vergüenza de la que hablaba la chica pelirroja en su funeral. La de los profesores que se preguntan si no podrían haber hecho algo más. La de la policía, que tras un año de investigación cerró el caso porque no se creían que hubiera habido una violación. La de una comunidad horrorizada porque no se hubiera acusado a los autores de la fotografía de, al menos, haber creado pornografía infantil.

La vergüenza del ministro de Justicia de Nueva Escocia, que ha tenido que recular y estimar que el caso merecía una segunda investigación. El viernes, la policía canadiense anunció que reabrirían el caso porque había "nueva información" al respecto.

Como suele pasar en estos casos, el grupo de activistas cibernéticos Anonymous se ha tomado la justicia por su propia mano y ha identificado a los chicos que efectuaron la todavía supuesta violación. Se niega a publicar sus nombres, aseguran, para que no sufran el tormento que marcó, persiguió y finalmente terminó con la vida de Rehtaeh Parsons.

La triste historia de la joven canadiense Rehtaeh Parsons abusada por perversos compañeros de la propia Escuela del municipio de Cole Harbor (Nueva Escocia, Canadá)... 

 

A la chica pelirroja le temblaba la voz al dirigirse a la multitud que tenía delante. "Hemos perdido a una chica preciosa", anunció. "Debería darnos vergüenza". Hablaba de su amiga de la infancia, una joven de 17 años llamada Rehtaeh Parsons que se había suicidado días antes.  

 

Lea la informacion completa en Yahoo Noticias: 

http://es.noticias.yahoo.com/blogs/gaceta-trotamundos/la-tragedia-rehtaeh-parsons-la-joven-que-se-145840906.html

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