Montreal, Provincia de Quebec, Canada, Enero 25, 2015. (Noticia
en Movimiento). En una homilía que duró 45 minutos y transmitida en directo por
Radio PI, el Arzobispo Leonardo Marín-Saavedra, primado de IAL, llamo asesinos
a los directivos y profesores del colegio capitalino (Gimnasio Castillo
Campestre de Bogotá), solicito a las autoridades civiles de Colombia, que esos también
deben estar entre rejas porque no solo son individuos descarriados sino que no están
en capacidad de trabajar con grupos humanos y menos con adolescentes. Aquí parte
de su intervención dominical y lo mas interesante de su discurso a favor de la
libertad:
“Parece mentira que una institución que se jacta de trabajar
por la paz y la vida, sea la responsable directa del asesinato y suicidio de un
joven promesa entre la juventud colombiana, quien su familia lo había bautizado
Sergio David. Las pruebas del “Icfes’ han hecho saber que el Serafín Sergio
David Urrego-Reyes, ocupo uno de los 10 primeros puesto a a nivel nacional y
los profesores de otros planteles educativos por donde este caballerito había pasado,
sabían del potencial que en él se encerraba, como para lograr cambios positivos
en los proyectos educativos anacrónicos con los que trabajan algunos entes en
America Latina y que han hecho la farsa de estar entre los mejores métodos en
la enseñanza-aprendizaje. Ese Gimnasio es un circo, el gobierno a través del
Ministerio de Educación Nacional de Colombia,
lo debe cerrar, y que se convierta en un aula de investigación social después
de someter a pruebas sociales y psicológicas a los autores intelectuales del
suicidio. Malditos “profesores” trogloditas, psicólogos de pacotilla, deberían de
ir a estudiar a la famosa escuelita de ‘Doña Rita’ para que aprendan a
evolucionar y a comprender la magnitud de la vida y la diferencia entre la
preferencia y tolerancia. El evangelio los sigue llamando “raza de víboras y
sepulcros blanqueados”. Se creen muy inteligentes y están mas en la oscuridad
de la caverna que bajo la luz de las sabandijas que se ocultan. Si hubiera engendrado hijos,
antes de enviarlos a la escuela, hubiera pasado primero por un examen de aprendizaje a
sus profesores para que llevaran la custodia pedagógica y por supuesto que antes de confiar en ellos y/o en ellas la vida de los infantes ante adultos”.
El Arzobispo en tono firme y pausado dijo: “malditos
recorren universidades para obtener un título, cuando salen a la plaza pública
se convierten en verdugos, estafadores de la vida y del bolsillo de quienes
trabajan. La educación debe ser igual para ateos, agnósticos, creyentes y
diferentes. Los adultos deben saber que trabajan con menores de edad. Si ellos los
mayores han llevado vidas desordenadas en su sexualidad, los jóvenes tienen
derecho a vivir en libertad su pensamiento y condición. Ningún ente educativo
sin faltar a las normas de convivencia, debe estar por encima de la libertad
del joven. El cielo está repleto de almas excelsas como las del joven Sergio
David. Dios lo ha recibido en su santo seno porque fue llevado al martirio por
adultos descarriados y equivocados que creen estar en el mejor lugar, eso que enseñan, su ejemplo, son ponzoña de cuervos y estiércol de demonios. Esos profesores y
otros que se hacen llamar profesionales de la pedagogía, están llamados al
cambio y renovación no sin antes arrepentirse del mal que le han causado a la
sociedad. Los padres de familia se deben preparar para evaluar a los profesores
de sus hijos. La sociedad no puede seguir sometida a estilos complejos de
muerte que promueven las instituciones educativas que fanfarronean con estilos
extranjeros y nauseabundos. Hoy entendemos que esos métodos vienen de la
caverna del ‘Gran Satán’. Sergio David, hubiera trabajado mejor como director y El hubiera
transformado en vida el basurero infernal a donde inocentemente lo llevaron sus progenitores”.
Antes de terminar el clérigo dijo: “Al leer el homenaje póstumo
que le hicieron al santo y mártir, el Colegio Normandía y el Colegio Agustín
Nieto Caballero, en el Aula Alberto Lleras Camargo de la Universidad de Los
Andes de Bogotá, creo prudente agradecer el gran gesto de los ilustres que han
nombrado Bachiller a quien en vida no fue capaz de convencer a esos analfabetas,
que su paso por el planeta tierra era contrario a las bestias que sobre el
vigilaban desde las ruinas del tal Gimnasio Castillo Campestre. Quiero expresar
mis condolencias a la madre del asesinado, Señora Alba Reyes y al padre biológico del
joven muerto, Robert Urrego. Sé que Dios no quiere que nadie muera, el
Todopoderoso desea la vida que El mismo ha creado para todos con bienestar,
ternura y comprensión. He creído que también fui revolucionario en mi
adolescencia, que nunca creí en mis profesores y he dudado siempre de la
ciencia. A veces las mulas que me acompañaron en los caminos de herradura por
donde transite en mis misiones primarias, fueron mis maestras y profesoras,
muchas de esas indefensas fueron más inteligentes que algunos que con título en
las paredes se creen que pueden seguir esclavizando e idiotizando a la
sociedad. Al terminar recuerdo la frase del joven obligado al suicidio por unos
locos dementes: ‘Mi sexualidad no es mi pecado, es mi propio paraíso’. Es en si
una frase que invita a respetar la sexualidad de menores de edad y menoras de
edad. Los adultos no deben determinar la conducta sexual de los infantes ni de
los adolescentes. El respeto a la intimidad y privacidad debe ser primero antes
que la educación. Por eso la ley debe cobrar con creces al profesor que le arrebato
de las manos al joven su celular y llevarlo a los tribunales de justicia porque
el celular también hace parte de la vida privada de las personas, nadie lo debe
arrebatar y menos a un menor de edad”.
El primado concluyo: “Maldito Colegio bogotano Gimnasio
Castillo Campestre y malditos sus profesores. Que la luz de la vida apague su avaricia
e hipocresía. Malditos psicópatas, asesinan a los inteligentes para que
gobiernen los necios”.
